
Veracruz, Ver.- Los vecinos junto a las vías férreas en la colonia Nuevas Esperanzas viven con el constante temor de ser víctimas de una bala perdida, hecho que se repitió este miércoles cuando una mujer resultó herida en su vivienda.
Alrededor de las 3 de la tarde, Mayra Cecilia de 26 años... Veracruz, Ver.- Los vecinos junto a las vías férreas en la colonia Nuevas Esperanzas viven con el constante temor de ser víctimas de una bala perdida, hecho que se repitió este miércoles cuando una mujer resultó herida en su vivienda.
Alrededor de las 3 de la tarde, Mayra Cecilia de 26 años descansaba en su pequeña vivienda de madera y lámina, como cada tarde realizaba sus labores cotidianas a escasos metros de donde pasa el tren.
En este lugar la vida transcurre en medio del ajetreo de los vagones, el olor del maíz putrefacto, el sol incesante y los constantes enfrentamientos entre vigilantes del IPAX y bandidos que roban vagones.
Vecinos relataron que lo ocurrido este miércoles no es un hecho aislado, sino una situación constante con la que han tenido que aprender a lidiar, pues la lluvia de balas cae de día o de noche.
A veces escuchan las balas salir disparadas al aire, chocar contra los metales de los vagones, incrustarse en los troncos de los árboles, rebotar en las láminas de sus casas o cerca de sus puertas.
Sin embargo, el hecho de vivir con ese constante riesgo no es algo que los tenga contentos, pues los vecinos señalaron que los uniformados del IPAX a veces disparan de forma irresponsable contra los ladrones.
Una bala sin trayectoria entró por la pequeña casita azul erigida en la parte alta al costado de las vías, donde tras romper la pared se incrustó en el brazo de la agraviada que de inmediato la llevó al piso.
Al terminar la refriega sus vecinos corrieron en su ayuda y la encontraron en medio de un charco de su propia sangre; en un barrio donde escasean muchas cosas pero la tecnología ya hizo su nicho.
Uno de los improvisados socorristas tomó su teléfono celular y pidió una ambulancia, la cual arribó minutos más tarde para confirmar la seriedad de la herida y llevarla al Hospital Regional de Alta Especialidad.
Y mientras los medios de comunicación cubrían los hechos y la Secretaría de Marina tomaba conocimiento, otra muchacha salió tímidamente de su domicilio, embravecida quizás por sus propios familiares.
Sus vecinos la arropan mientras sale a denunciar públicamente que apenas una semana atrás ella fue víctima de la misma situación, de la misma tragedia, del mismo error que casi le cuesta la vida.
La bala como la invitada non grata irrumpió en su casa, atravesó su garganta y le salió por la espalda; un milímetro a la izquierda o a la derecha y el plomo la habría llevado hasta la tumba.
Visiblemente afectada por lo ocurrido, la joven relata con dificultad su terrible experiencia, mientras su familia exige que los elementos del IPAX no disparen como si vivieran en el viejo oeste.
Hechos que se repiten una y otra vez, pues los dueños de los ferrocarriles les dieron indicaciones de dispararle a los ladrones que sorprendan arriba de los vagones tratando de extraer mercancía.
Su vida o la de ellos, pues algunos meses atrás en una colonia aledaña elementos del IPAX fueron agredidos por ladrones que sustraían toneladas de varilla para construcción de uno de los vagones.
Ayer la Secretaría de Marina Armada de México tomó conocimiento con Fuerza Civil, pero los vecinos saben que estos no volverán el día de hoy y la lluvia de balas volverá a ser su constante amenaza.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario